La comunidad maker se organiza y responde al COVID-19

¿Podemos diseñar y desarrollar un respirador de código abierto? Una simple pregunta y un gran ejemplo de lo que puede suceder cuando personas se unen en un momento de necesidad. Para el caso de ejemplo que motivó esta pregunta. Así comenzó el movimiento en donde la comunidad Maker comenzó a movilizarse con el objetivo de alcanzar métodos para fabricar de forma económica y rápida equipos médicos vitales para pacientes infectados por el coronavirus. Principalmente respiradores, un equipo complejo que escasea y que muchos hospitales demandan para afrontar la creciente expansión de casos de Covid-19.

En Facebook podemos encontrar un buen ejemplo en la comunidad que rodea el proyecto Open Source COVID19 Medical Supplies. En el momento de escribir estas lineas el grupo cuenta con casi 30.000 miembros. En donde ingenieros y técnicos diseñan soluciones basadas en Open Hardware – con los mismos fundamentos en los que se basa el Open Source –  para que cualquiera pueda hacer uso de los planos.

De este proyecto surgió un prototipo de ventilador diseñado y producido en menos de siete días gracias a la participación de más de 300 ingenieros, profesionales médicos e investigadores.

La razón de fondo la encontramos en el  Hospital de Brescia, cerca de una de las regiones más afectadas en Italia por el virus. Este hospital no tenía repuestos para un componente de sus respiradores, las válvulas que usan estas máquinas. Estos repuestos son suministrados por empresas que ante la gran demanda se ven por un lado superadas por la situación y en ocasiones mantienen intereses económicos contrarios al interés general.

Dejando esta cuestión, fue entonces cuando tras una serie de llamamientos se recurrió a empresas especializadas en impresión 3D una de ellas, Isinnova. Esta empresa implantó una impresora en el hospital y comenzaron a producirse las piezas de repuesto necesarias.

Gracias a la comunidad estas piezas fueron mejorando en su diseño y calidad con el paso de los días hasta lograr la funcionalidad necesaria para garantizar la atención de pacientes afectados por el virus.

Pero claro, que un grupo de usuarios pueda hacer esto puede chocar con los intereses de multinacionales. Por fortuna la legislación italiana permite reproducir un producto patentado en caso de urgencia. Así que en este caso la empresa propietaria de la patente no dispone de recurso legal para impedir la impresión de componentes fuera de su cadena de producción.

Comunidades de usuarios de impresoras 3D se organizan para garantizar suministros médicos a los sistemas sanitarios de todo el mundo. En Italia, la empresa con la patente de las válvulas se negó a compartir el diseño con dos personas, que finalmente diseñaron las válvulas a un coste de alrededor de un euro.

A través de redes sociales las comunidades se organizan para desarrollar múltiples soluciones basada una tecnologías abierta y no sujeta a patentes demuestra la importancia de disponer de soluciones libres de ataduras comerciales en situaciones de riesgo. La información se comparte, planos y software se distribuye de manera que se pueda seguir estudiando el diseño, experimentar y lograr mejores soluciones.

No se puede frenar la voluntad de la gente en una situación de emergencia como esta. España se ha formado un grupo de trabajo denominado ReesistenciaTeam que ha diseñado los “primeros respiradores autónomos Open, basados en el denominado sistema Jackson Rees”. Una tecnología empleada en estos aparatos médicos.

Se estima que el 3% de los contagiados por el Covid-19 precisarán de sistemas de ventilación mecánica y serán considerados como pacientes muy graves. Por ejemplo, para 5.000 enfermos afectados 150 de ellos necesitarán el uso de un ventilador, por lo que son más de la cantidad de aparatos disponibles por el sistema sanitario.

Desde Reesistencia Team hacen un llamamiento a que cualquier persona con impresora 3D u otras máquinas de fabricación digital se anime a construir un respirador automático con el fin de ponerlo a disposición de Sanidad y hospitales de su municipio. Además, los creadores facilitarán las instrucciones para realizar el objeto a las personas interesadas en colaborar.

Los respiradores no son la única solución que permite la impresión 3D. También se está investigando como producir a gran escala mediante este sistema mascarillas protectoras FFP2 / FFP3, e incluso abridores de puertas que evitan el contacto con las manos.

Como muestra de lo inmenso que es el movimiento Maker estos son algunos de los proyectos activos:

 

 

¿Qué más podemos decir? El mensaje que debe calar es que debemos sacar algo bueno de esto. En esta guerra toda ayuda es poca. Comunidad, empresas tecnológicas e industria pueden trabajar juntas, colaborando de manera altruista. Se trata de salvar vidas y no de hacer negocio. Por eso es importante que empresas que tienen patentes de tecnología médica puedan proporcionar los planos 3D de su material.

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