El proyecto SETI@Home cierra

Tras dos décadas el proyecto SETI@Home anuncia su fin. En 1999 los investigadores de la Universidad de Berkeley se dieron cuenta que con la capacidad de computo que se disponía en aquel entonces era muy difícil poder filtrar toda la información que había llegado del espacio en su búsqueda de señales de vida inteligente. Por esa razón se inició un proyecto que utilizaba el tiempo de inactividad de millones de computadores procedentes de voluntarios de todo el mundo.  En la actualidad, casi 1.8 millones de personas ponen sus computadoras a disposición para encontrar a los primos de E.T. en algún lugar del universo

El principio es bastante simple. Los investigadores están constantemente grabando señales del espacio exterior utilizando el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. Esta masa de datos se corta en pequeños trozos que se transmiten a los distintos participantes del proyecto SETI @ Home. Si no se utiliza su computadora, el programa se inicia en forma de protector de pantalla y comienza a clasificar estos datos para detectar cualquier anomalía.

Y hoy llegamos al final de una era, el proyecto terminará el próximo 31 de marzo. Los investigadores creen que han recibido suficientes datos de millones de participantes. Esto no significa que no quede nada que hacer. Ahora están abordando el análisis global de esta masa de información.

Esta gran cantidad de información ahora debe analizarse para obtener una visión global del proyecto y, en última instancia, para poder publicar un artículo científico. “Hasta ahora, no sabemos si hemos encontrado algo, porque hemos hecho nuestros análisis solo en pequeñas bases de datos de prueba en lugar de hacerlo en general“, explica Eric Korpela, director de SETI@ Home.

No se sabe si el proyecto SETI@Home volverá. Mientras tanto, si todavía tienes interés en donar ciclos de tu CPU, puedes conectarse a otros proyectos de computación distribuida. La Universidad de Berkeley ha lanzado muchos otros en una amplia variedad de campos. En la misma línea, el proyecto Folding@Home, que nació en la Universidad de Stanford, utiliza computadoras personales para analizar el funcionamiento de los virus, incluido el último coronavirus.

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