¿Donde está mi Opera?

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Hablar de Opera es hablar de un gran navegador. Muchas de las funciones que ahora disfrutamos en los navegadores actuales viene de las propuestas realizadas por Opera en su momento. Aún así siempre ha estado relegado a un tercer o cuarto puesto en cuanto al ranking de navegadores instalados en nuestros equipos.
Tiene una buena legión de adeptos, cada versión es diferente y siempre con buenas funciones.
El problema llega cuando entramos en su web oficial y nos encontramos con la disponibilidad “solo para Windows” de la versión 10.50. ¿El navegador que se anuncia como el más rápido sobre la tierra lanza su producto primero en Windows y luego en el resto de plataformas? Se me ocurren una serie de comentarios graciosos al respecto.
El motivo de esto puede ser la migración de las librerías Qt a X11 en su código. Lo cual ayudará a la integración del navegador en nuestros escritorios. (Gracias Andrés por el apunte)

La cuestión se encuentra a la hora de convencer a usuarios de migrar a Linux una de las cuestiones es que desean tener lo mismo tanto en su anterior sistema como en Linux. En el caso de Opera no hay que buscar equivalentes pero que un usuario recién llegado tenga que decidir entre su navegador favorito y el sistema de las ventanas…

En otro lado también condiciona a los usuarios de Linux, sobre todo a los amantes de las versiones. En algunos casos les fuerza a tener que cambiar de sistema para probar nuevos lanzamientos y ciertamente justificar el cargar Windows para probar un programa que perfectamente podría ser lanzando unisono en Linux y resto de plataformas nos deja a todos con un mal sabor de boca. Esperemos que este retraso no se dilate y podamos tener Opera entre nosotros pronto. (Chrome durante meses no tenía presencia en Linux)
Sí, siempre tendremos a nuestro Firefox, pero no deja de sorprender que a estas alturas todavía tengamos el “Coming soon” a la hora de descargar nuestro navegador para Linux. Aun justificado, no deja de ser desafortunado este lanzamiento segmentado.
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