Bye, bye OpenOffice. Rumores apuntan al fin del proyecto.

Todavía no es oficial pero casi. No es que me alegre pero creo que es algo necesario por el bien de la comunidad ya que pone en debate el daño que pueden sufrir muy buenos proyectos por la ceguera de multinacionales. Open Office fue por mucho tiempo la única alternativa decente ante la suite ofimática MS/Office en Linux. Sun Microsystems había hecho un gran trabajo tras liberar el código fuente de StarOffice y dejar que la comunidad, bajo su tutela y paraguas, se hiciera cargo de su desarrollo.

Como muchas otras cosas Sun fue en cierta manera nuestro salvador. Puedes estar de acuerdo o no, pero ayudó a marcar la diferencia de lo que hoy es el universo de aplicaciones de escritorio para GNU/Linux.

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Pero como todo lo bueno en algún momento llega su fin. El fin del romance llega con la compra de Sun por parte de Oracle en 2010. Y Oracle con el software libre, mal, muy mal. Aquello fue como la llegada del Imperio a Bespin para capturar a Han Solo y su tripulación. Constantes cambios y algún desencuentro hicieron que ante la perspectiva de perder todo el proyecto, una buena cantidad de desarrolladores hicieron un fork (una copia del código) y continuaron el desarrollo con el nombre de LibreOffice.

En ese momento OpenOffice quedaba herido de muerte. Con el tiempo Oracle prescinde del proyecto porque lo consideraba una vía muerta a la cual no sacaba rentabilidad. No formaba parte de sus intereses estrategicos y cede a la fundación Apache su mantenimiento y desarrollo.

Y mientras su fork, LibreOffice, disfruta de una salud envidiable como un proyecto maduro, OpenOffice agoniza. En la actualidad una “media docena” de programadores mantiene el proyecto. Algo que a todas luces es insuficiente para un código de esta envergadura. OpenOffice es un dinosaurio y la situación es tan crítica que  no disponen de medios suficientes para corregir todos los bugs de seguridad que se presentan y continuar su desarrollo al tiempo. Es imposible.

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Esto nos lleva a la actual situación donde existen crecientes rumores que apuntan al cierre del proyecto. Esto es bueno en cierta manera. Por alguna razón mucha sin una buena base sigue instalando OpenOffice en sus equipos. Incluso la administración, que siempre va despacio y a su ritmo en temas de software libre o código abierto, tiene presente OpenOffice en sus instalaciones. Parece que el nombre OpenOffice caló mucho más de lo que lo hace en la actualidad LibreOffice y esa confusión hace que muchos instalen un software que ni es actual ni satisface sus necesidades lo cual lleva al típico “esto es una mierda” que muchos habremos oido en alguna ocasión.

Puede ser bueno, continuo, porque puede dar pie un cambio de planes y desarrollar solo una base (ya sea en forma de librerías o de un framework) para que otros proyectos puedan desarrollar sus propios programas.

¿Qué opinas? ¿Cual debería ser el futuro de OpenOffice?

Más info: http://mail-archives.apache.org/

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